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Hoy ha habido un hecho que me ha inquietado. Lo que aparentemente pueda resultar un comentario inocente, parecer lógico e incluso muchas veces deseable, podría no serlo tanto y ocultar otras ideas o formas de control que no me han gustado un pelo.

A la Junta Municipal de Distrito Beiro, presidida por un chaval joven del Partido Popular que por lo que he visto lleva la JMD con un buen clima entre las asociaciones y grupos políticos, ha venido un vecino que a título personal venía a hacer varias propuestas y reivindicaciones para su calle. Una vez que ha sido escuchado, el Presidente le ha pedido que canalice sus peticiones a través de la asociación de vecinos correspondiente.

Un comentario aparentemente inocente, pues parece no llevar ninguna otra intencionalidad detrás de ella. Podría parecer incluso lógico, puesto que las asociaciones de vecinos representan precisamente a eso, a vecinas y vecinos. Y también, por qué no, deseable, para no eternizar las Juntas Municipales de Distrito con infinidad de peticiones individuales.

Pero lo que realmente no me gusta nada es que este vecino ha venido por la desesperación de ver que pasa el tiempo y nadie hace nada, decidiendo exponerlo personalmente cansado de que no se le haga caso.

Sinceramente, si en el reglamento de las JMD está recogido que se escuchen las peticiones vecinales al final de la reunión, tal y como apuntaba uno de los vocales, no debería haber inconveniente en que vinieran a hacer sus propuestas e iniciativas.

Y es por eso por lo que lo considero peligroso. Redirigir una forma de participación ciudadana con la administración local por una única vía, la de las asociaciones de vecinos.

¿Se trata de alguna forma de control?

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