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Al hilo de las reflexiones que hemos mantenido en la sede provincial del PSOE con Paco Álvarez de la Chica sobre transparencia, toca mirar la política un poco más desde arriba. De vez en cuando está bien pararse y reflexionar de lo que está ocurriendo a nivel general.

La situación actual es bastante compleja. Tan compleja que es difícil hacer un diagnóstico real de ella. De hecho, pienso que cada uno de nosotros tenemos uno diferente: unos culpan a los bancos, otros a los políticos, la burbuja inmobiliaria, el fraude, el neoliberalismo… e incluso a todos ellos con diferentes grados de culpabilidad. Ahí quizás no encontremos un punto común de encuentro entre todas y todos, pero en lo que sí coincidiremos es en que nunca antes hemos tenido una situación como la actual, es la primera vez que nos enfrentamos a una crisis de este tipo por duras que hayan sido la de los 80, 90 y 2000.

Esta falta de enemigo contra el que luchar genera la sensación de no saber bien hacia dónde vamos y esta deriva, está generando una desafección política que en muchas ocasiones he calificado de peligrosa, puesto que es precisamente en estos momentos cuando más necesitamos a la política para poder encontrar soluciones a nuestros problemas.

Y en esta ocasión creo que el lugar donde hacer política no es la ciudad, comarca, provincia o región, que también, pero donde más se puede hacer es en Europa. Hemos estado años luchando por construir una unidad europea, por mejorar la competitividad del continente a nivel mundial y poder hacer frente a los mercados. Pero la maquinaria europea está en manos de la derecha, que la están orientando hacia los intereses particulares de unos pocos, unas políticas neoliberales que poco parece querer hacer por mejorar la situación de los países en desventaja.

Allí es donde debemos hacer política y creo que así lo entiende Rubalcaba, puesto que hace unos meses ilustró gráficamente el cambio del nombre del partido incluyendo la palabra “europeo“. Dejando la anécdota del cambio o no de nombre, está claro que es toda una declaración de intenciones hacia donde depende toda la política económica.

Necesitamos un partido fuerte en Europa en defensa de los valores socialistas.

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